Después de leer esto, nunca vas a botar la piel de las cebollas nunca más!



La cebolla es uno de los vegetales más utilizados en todas las cocinas del mundo, lo que habla mucho acerca de su sabor único y numerosos beneficios para la salud. Sin embargo, todos nosotros desechamos la piel de la cebolla antes de añadirlas a las comidas.

Pues bien, hoy vamos a persuadirte a no volver a hacerlo.

Múltiples estudios han demostrado que las cáscaras de cebolla son ricas en antioxidantes, incluso más que la cebolla en sí, y aumentan significativamente la salud general.

La capa marrón externa es una rica fuente de antioxidantes, fibra dietética, y flavonoides, que promueven la salud de la piel.

Además, la piel de cebolla es alta en un potente pigmento conocido como quercetina, lo que evita la obstrucción de las arterias y reduce la hipertensión, tiene potentes propiedades sedantes, y trata el insomnio. Además, tiene potente cualidades antibacterianas, antioxidantes, anticancerígenas, y cualidades antifúngicas.

El principal ingrediente en la piel de la cebolla, la quercetina, es un potente flavonoides y antioxidante que destruyen los principales culpables del cáncer, los radicales libres.

Los estudios han demostrado que la piel es rica en fibra insoluble, que soporta los movimientos peristálticos adecuados del colon.

Además, la fibra insoluble elimina las toxinas acumuladas de los intestinos, regula los valores de pH, y previene la formación de células cancerosas.

 La incorporación de la piel de cebolla en la dieta reduce el riesgo de:

·         Diabetes tipo 2

·         Enfermedades cardiovasculares

·         Problemas gastrointestinales

·         Obesidad

·         Cáncer de colon

Las pieles se pueden añadir a diversos guisos y sopas.

Además, vamos a darte la receta para un té con la piel de la cebolla, que será una gran manera de disfrutar de todos estos beneficios:

Inicialmente, guarda las pieles en un frasco de vidrio. A continuación, vierte agua hirviendo sobre varias pieles de cebolla, tápalas y déjalas en remojo durante 15 minutos. A continuación, cuela el té, y bebe una taza a la hora de acostarte.

Nota: No se recomienda el uso de las pieles de cebolla para las mujeres embarazadas y las madres lactantes.